Marca personal: deja de intentar gustar a todo el mundo
Durante mucho tiempo confundí marca con imagen. Con diseño. Con estética. Con tener un logo chulo y unos colores bonitos.
Con el tiempo entendí que una marca no es lo que enseñas. Es lo que repites de forma coherente, día tras día, hasta que la gente te reconoce sin ver el logo.
Y esto vale tanto para una empresa como para una persona. Para tu marca personal también.
¿Qué es una marca personal (o de empresa) de verdad?
Hablando en cristiano: tu marca es lo que dicen de ti cuando no estás delante.
No es tu logo, ni tu web, ni tu feed de Instagram perfectamente ordenado por colores. Todo eso ayuda, claro, pero son herramientas. La marca es la idea que la gente tiene en la cabeza cuando piensa en ti. Y esa idea se construye con lo que haces, lo que dices y, muy importante, lo que no haces.
¿Por qué intentar gustar a todo el mundo es un error?
Es uno de los errores más grandes al crear una marca. Y de los más tentadores, porque parece lógico: si gustas a más gente, vendes más, ¿no?
Pues no. Cuando no decides a quién hablas, acabas hablando de todo y de nada a la vez. Te conviertes en el agua mineral de las marcas: no molesta a nadie, pero nadie la recuerda.
Una marca clara no es la que más ruido hace. Es la que se entiende rápido. Y para entenderse rápido, tiene que renunciar a gustar a todo el mundo.
Si tu marca le gusta a todo el mundo, probablemente no le encanta a nadie.
¿Cómo se construye una marca personal fuerte?
No hay fórmula mágica (si alguien te vende una, sal corriendo), pero sí unos cuantos pasos que funcionan:
- Decide a quién le hablas. No a todo el mundo. A un tipo de persona concreta, con problemas concretos.
- Decide de qué hablas. Dos o tres temas que domines y que te apasionen. Si hablas de todo, eres experto en nada.
- Decide cómo hablas. Tu tono, tus palabras, tu forma de ver las cosas. Yo, por ejemplo, tuteo, suelto algún taco y no soporto las frases de taza motivacional.
- Repite. Mucho. Durante mucho tiempo. La coherencia es lo que convierte un mensaje en una marca.
¿Decir que no también construye marca?
Muchísimo. Decir que no a ciertos clientes, a ciertos proyectos y a ciertas formas de trabajar también construye marca.
Cada vez que aceptas algo que no encaja con lo que eres, debilitas el mensaje. Es como si una marca de comida sana sacara una colaboración con una cadena de fritanga. Puede que facture ese mes, pero la gente se queda con cara de «¿perdona?».
Yo, por ejemplo, no hago webs para casinos ni apuestas. Eso no es solo un tema de valores: también le dice a la gente qué tipo de profesional soy. Te lo cuento más a fondo en aprender a decir no.
¿Primero estrategia o primero comunicación?
Estrategia. Siempre.
La comunicación amplifica lo que ya existe. No lo corrige. Si no hay estrategia, comunicar más solo amplifica el ruido. Publicar todos los días en redes sin saber qué quieres transmitir es como gritar más alto en un idioma que nadie entiende.
Primero decide quién eres, para quién y por qué. Luego, comunica. En ese orden.
¿Algún ejemplo de marca personal coherente?
Piensa en cualquier persona de tu sector a la que reconozcas al instante. Seguro que puedes decir en una frase de qué habla, cómo habla y para quién. Eso es una marca personal fuerte.
Ahora haz el mismo ejercicio contigo. Si alguien que te sigue tuviera que explicar a qué te dedicas en una frase, ¿qué diría? Si no lo tienes claro tú, imagínate ellos.
En mi caso, cuando rehice Treze Ideas, tuve que hacerme exactamente estas preguntas. Te lo cuento en lo difícil no fue crear Treze Ideas, fue volver a construirla.
¿Coherencia o perfección?
Coherencia. Una marca no se construye intentando gustar ni siendo perfecta. Se construye siendo coherente.
Y la coherencia, cuando es real, se nota. Mucho más que cualquier logo.