Cristian Domínguez
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Lo que aprendí organizando Músculo Digital

Durante meses pensé que no vendría nadie.

Lo digo completamente en serio. Porque una cosa es tener una idea y otra muy distinta conseguir que decenas de personas decidan reservar una tarde de su agenda para compartirla contigo. Y más cuando no eres una institución, ni una gran empresa, ni alguien especialmente famoso (spoiler: sigo sin serlo).

Solo una persona con una idea y muchas ganas de hacer algo diferente.

¿Qué es Músculo Digital?

Oficialmente, Músculo Digital nació para presentar la nueva etapa de Treze Ideas. Después de meses trabajando en el rebranding, parecía una buena ocasión para enseñar el resultado.

Pero siendo sincero, aquello era solo la excusa. Lo que de verdad me apetecía era otra cosa: juntar a gente.

A empresarios. A emprendedores. A personas que estuvieran construyendo algo en La Rioja. Con sectores diferentes, trayectorias diferentes y formas de pensar diferentes, pero con una cosa en común: las ganas de seguir avanzando.

¿Por qué un evento de negocio digital en La Rioja?

Porque existe una tendencia bastante habitual: pensar que las cosas importantes pasan en Madrid. O en Barcelona. O en cualquier otro sitio. Menos aquí.

Y cuanto más trabajo con empresas riojanas, más convencido estoy de que esa idea está equivocada. Hay proyectos increíbles. Hay talento. Hay empresas haciendo cosas muy interesantes que no tienen nada que envidiar a nadie.

Lo único que muchas veces falta es que se encuentren. Que hablen. Que se conozcan. Somos una tierra de vino, y el vino sabe mejor compartido (vale, este símil era muy fácil, pero tenía que hacerlo).

¿Qué fue lo mejor del evento?

Curiosamente, lo mejor no fue el escenario. Ni las presentaciones. Ni siquiera el propio evento.

Lo mejor fueron las conversaciones:

  • Gente que no se conocía intercambiando teléfonos.
  • Proyectos encontrando puntos en común que nadie había previsto.
  • Oportunidades apareciendo sin que nadie las estuviera buscando.

Ahí entendí que Músculo Digital ya no era solo una presentación de marca. Se había convertido en algo bastante más grande que yo.

¿Qué me sorprendió después?

Cuando terminó, pensé que todo acabaría allí. Una tarde, un recuerdo, una experiencia bonita y a casa.

Pero no. Durante los días siguientes llegaron mensajes. Llamadas. Comentarios. Personas que habían conectado entre ellas. Empresas que habían empezado conversaciones. Gente preguntando cuándo sería la siguiente edición.

Y ahí fue cuando entendí que algo había funcionado de verdad.

Las mejores oportunidades suelen aparecer cuando juntas a la gente adecuada en el mismo sitio. Lo demás es logística.

¿Qué aprendí organizando un evento por primera vez?

Unas cuantas cosas que me apunto para la próxima (si la hay):

  1. El miedo a que no venga nadie es normal. Lo tiene todo el mundo. No significa que la idea sea mala.
  2. La excusa importa menos que el motivo. La gente no vino a ver una web nueva. Vino a conocer a otra gente.
  3. Dejar espacio para hablar es más valioso que llenar la agenda. El networking no se programa, se provoca.
  4. Lo que pasa después es lo que mide el éxito. No los aplausos, sino los mensajes de los días siguientes.

¿Habrá un Músculo Digital 2?

No lo sé. Sería muy fácil decir que sí, pero prefiero ser honesto.

Músculo Digital nació sin plan maestro, sin hoja de ruta y sin la intención de convertirse en una gran marca de eventos. Nació porque creíamos que era una buena idea y porque nos apetecía intentarlo.

Lo único que sé es que la respuesta de la gente superó cualquier expectativa. Y que, si algún día existe un Músculo Digital 2.0, será porque sigue teniendo sentido para quienes estuvieron allí.

A veces pensamos que el valor está en los proyectos, en las empresas o en las marcas. Pero muchas veces el verdadero valor está en las personas que hay detrás. Y La Rioja tiene mucho más músculo del que a veces creemos.

Si quieres saber más del proyecto, lo tienes en musculodigital.es.