Qué mirar en Google Analytics (y qué ignorar) si tienes un negocio
Hay quien abre Google Analytics como quien abre el frigorífico a las doce de la noche: sin hambre concreta, solo por costumbre. Mira sesiones, rebote, canales, dispositivos… y cierra la pestaña igual de confuso que la abrió. Pero con la sensación de haber hecho algo.
Medir bien no es mirarlo todo. Es mirar lo justo para tomar una decisión. Y casi siempre, lo justo es mucho menos de lo que crees.
¿Por qué Google Analytics me abruma tanto?
Porque GA4 está pensado para que quepa cualquier negocio del mundo, desde una tienda de barrio hasta una multinacional. Y eso significa cientos de informes, métricas y dimensiones que, para ti, probablemente no sirven de nada.
Es como entrar en la cabina de un avión. Hay 300 botones, pero para despegar tu negocio solo necesitas tocar cuatro. El resto es para pilotos con muchas más horas de vuelo (y muchos más datos).
¿Qué tengo que hacer antes de abrir Analytics?
Escribir una pregunta. En serio, en un papel o en una nota del móvil. Algo como:
- ¿De dónde vienen los presupuestos que de verdad acaban en venta?
- ¿Qué páginas ayudan a convertir y cuáles solo entretienen?
- ¿Perdemos gente porque la web va lenta o porque no se entiende lo que ofrecemos?
Si no hay pregunta, cualquier gráfico parece importante. Y acabas mirando el porcentaje de visitas desde tablets en Finlandia como si te fuera la vida en ello.
¿Qué métricas de una web importan de verdad?
Para la mayoría de negocios de servicios, con tres métricas tienes de sobra. Un set sobrio funciona mucho mejor que un panel de control de la NASA:
- Tráfico cualificado. No visitas a secas, sino visitas de gente que podría ser cliente. Mil visitas de bots o de otra punta del mundo no pagan facturas.
- Conversiones reales. Formularios enviados, llamadas, reservas, compras. Lo que sea que signifique «esto ha funcionado» en tu negocio.
- Una métrica de calidad. Cuántos de esos contactos responden, cuántos cierran, cuál es el ticket medio. Esta muchas veces no está en Analytics, está en tu CRM o en tu Excel.
El resto es contexto. Útil de vez en cuando. Distractor casi siempre.
¿Qué métricas puedo ignorar tranquilamente?
Las que no puedes cambiar esta semana. Hay datos fascinantes y completamente inútiles para decidir. Si una métrica no puede provocar una acción concreta en los próximos días, probablemente no merece tu atención diaria.
Y ojo con las victorias vanidosas, que son muy traicioneras:
- Más visitas no siempre es mejor. Si son visitas que no compran, solo es más gasto de servidor.
- Menos rebote no significa más ventas.
- Más tiempo en la página puede significar que la gente está encantada… o que no encuentra lo que busca y está dando vueltas como en un IKEA sin flechas.
La métrica vanidosa te hace sentir productivo. La métrica útil te obliga a decidir.
¿Cada cuánto tengo que mirar los datos de mi web?
Mi recomendación es un ritual muy simple: una vez a la semana, 20 minutos, tres métricas y una decisión.
Nada de arqueología de datos ni de entrar cada mañana a ver si hoy ha venido más gente que ayer. Eso no es medir, es ansiedad con gráficos.
Y la parte de «una decisión» es la importante. Si después de mirar los datos no cambias nada, ¿para qué los has mirado?
¿Y si no sé ni configurar Analytics?
Es más habitual de lo que parece. Muchas webs tienen Analytics instalado, pero nadie configuró las conversiones. Así que sabes cuánta gente entra, pero no cuánta te escribe. Es como tener un contador de gente en la puerta de la tienda, pero no en la caja.
Si es tu caso, ese es el primer paso: que tu web registre lo que de verdad importa. Lo demás puede esperar.
Medir no es un hobby. Es una herramienta para no trabajar a ciegas. Y si quieres entender por qué esto es parte de tener una web que funciona, échale un ojo a cuándo la web deja de ser un gasto.