Cristian Domínguez
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Briefing de página web: cómo pedir una web sin perderte (con plantilla)

La mayoría de proyectos web no se tuercen en el diseño. Se tuercen mucho antes: en el briefing.

O no existe, o es una lista de gustos («me gusta la web de Apple, pero en verde»), o cambia cada dos semanas sin que nadie lo diga en voz alta. Y así es imposible acertar, por mucho talento que tenga quien te hace la web.

Un buen briefing no pretende prever cada píxel. Pretende que todos remen hacia el mismo sitio: qué queremos conseguir, con qué límites y cómo vamos a decidir cuando haya dudas (que las habrá).

¿Qué es un briefing de página web?

Es el documento donde le explicas a quien va a hacer tu web qué necesitas y por qué. Ni más ni menos.

No tiene que ser una tesis doctoral de 40 páginas. De hecho, cuanto más largo, menos se lee. Tiene que ser claro, honesto y responder a las preguntas que de verdad importan. Al final de este artículo tienes una plantilla para copiar y pegar.

¿Por qué empezar por el resultado y no por la estética?

Porque «quiero una web moderna» no es un objetivo. Es un deseo. Y los deseos se los pides a las estrellas fugaces, no a tu agencia.

«Quiero que más gente me pida presupuesto y que sea gente que encaja con lo que hago» sí es un objetivo. Con eso se puede trabajar.

Antes de hablar de colores, tipografías o animaciones, responde a esto:

  • ¿Qué tiene que pasar después de que alguien visite tu web? Que llame, que reserve, que compre, que pida presupuesto…
  • ¿Para quién es la web? ¿Y para quién NO es? La segunda pregunta es igual de importante que la primera.
  • ¿Cómo sabremos dentro de 90 días si ha funcionado? Si no hay forma de medirlo, no hay forma de mejorarlo.

¿Qué contexto del negocio tengo que contar?

Todo el que afecte a cómo vendes. Si tienes temporada alta, un ticket medio elevado, ventas que necesitan varias reuniones o un producto difícil de explicar, eso cambia la estructura de la web, los textos y el tono.

Un briefing sin contexto obliga al equipo a inventarse tu negocio. Y cuando nos lo inventamos, casi siempre nos equivocamos. No por malos, sino porque no somos adivinos (lo intenté con una bola de cristal y solo me devolvía errores 404).

Cosas que conviene contar sí o sí:

  • Cómo te llegan hoy los clientes y cuáles son los buenos.
  • Las preguntas y objeciones que más te repiten.
  • Qué hace tu competencia y en qué te diferencias tú (de verdad, no «calidad y cercanía»).
  • Qué ha fallado con tu web anterior, si la había.

¿Hace falta poner límites en el briefing?

Sí, y es de lo más importante. Presupuesto, plazo, integraciones obligatorias, contenidos que ya tienes y, sobre todo, quién aprueba.

Los límites no matan la creatividad. La enfocan. Sin límites, el proyecto se convierte en una conversación infinita donde todo parece posible hasta que nada está terminado.

Y lo de quién aprueba no es una tontería. Pocas cosas descarrilan más un proyecto que el «se lo he enseñado a mi cuñado y dice que el azul no». Si hay más personas que opinan, que estén desde el principio.

¿El briefing se puede cambiar a mitad del proyecto?

Puede, claro. Un briefing es un documento vivo, no las tablas de Moisés.

Lo que no debería pasar es que se reescriba en silencio. Si cambia el objetivo, se dice. Si cambia el alcance, se renegocia (tiempos y presupuesto incluidos). Si no, el equipo acaba trabajando sobre una versión fantasma del proyecto que solo existe en la cabeza de alguien.

Un buen briefing no adivina el futuro. Pero hace que, cuando el futuro cambie, todos se enteren a la vez.

¿Cómo pedir presupuesto con un briefing para comparar bien?

Manda el mismo briefing a todas las agencias o freelances con los que hables. Así los presupuestos que recibas responderán a lo mismo y podrás compararlos de verdad, no a ojo.

Y si alguien te manda presupuesto sin hacerte ni una sola pregunta sobre tu negocio, sospecha. Quien no pregunta, o lo sabe todo (raro) o le da igual (más probable).

Por cierto, si estás comparando precios, te recomiendo leer por qué lo barato sale caro en un proyecto web antes de firmar nada.

Plantilla de briefing para tu página web

Cópiala, rellénala y envíala. Con esto ya se puede diseñar con criterio:

  1. Objetivo principal: qué tiene que conseguir la web y cómo lo vamos a medir.
  2. Público: quién es tu cliente ideal, qué le preocupa y qué objeciones pone.
  3. Para quién no es: el tipo de cliente que no quieres atraer.
  4. Contexto: cómo vendes hoy, temporadas, ticket medio, competencia.
  5. Referencias: webs que te gustan y que no (y por qué, que «me gusta» no vale).
  6. Contenidos: textos, fotos, vídeos y logos que ya tienes y lo que falta.
  7. Integraciones: reservas, pagos, CRM, newsletter, idiomas…
  8. Límites: presupuesto, fecha de lanzamiento y quién toma las decisiones.

Con eso se puede construir una web con cabeza. Sin eso, solo se puede decorar una incertidumbre.